Cómo afrontar la Pyme un proceso de reestructuración ( PARTE II)

2. Crisis Financiera
En ocasiones la empresa sólo presenta problemas financieros provocados, entre otros motivos, por una política poco acertada de inversión, por salir de un proceso de reestructuración, por una estructura poco apropiada de pasivo etc.
El plan de actuación en estos casos siempre va a estar condicionado a la generación de cash flow de la empresa, lo que presentará 3 escenarios: (i) refinanciación deuda, (ii) refinanciación deuda y venta de activos; (iii) refinanciación deuda, quitas y venta de activos no estratégicos.

Refinanciación de Deuda
Algunas empresas tienen unos ratios adecuados de deuda financiera, pero en cambio no logran generar el cash flow suficiente para repagar la deuda según los compromisos adquiridos con las entidades financieras.
En estos casos se debe analizar primero la composición del mapa bancario o pool bancario.

Antes de comenzar este proceso, es esencial evitar situaciones que no contribuyen al éxito como: (i) la cancelación de pólizas de crédito de los primeros bancos asustadizos; (ii) la garantía de algunos créditos ordinarios, cuando éstas no son suficientes para garantizar la totalidad de la deuda; (iii) la falta de justificación de que va a poder ser amortizada la deuda con la refinanciación; (iv) los cambios en las necesidades financieras o en la información.

Por otro lado, se tiene que tener claro que: (i) las entidades financieras son socios; (ii) cada entidad es diferente y hay que prevér sus puntos de vista de riesgo antes del planteamiento; (iii) se debe ser transparente y sincero; (iv) elegir bien a los interlocutores de las entidades.

Por último, aunque cada empresa tiene sus peculiaridades, es conveniente seguir un proceso que comience con la realización un informe (Information Memorandum) bancario que muestre la situación de la empresa y el planteamiento de la empresa para amortizar la deuda. Tras ello, se tienen reuniones individuales dónde se expone a cada entidad el Informe. El objetivo es obtener las primeras sensaciones sobre la operación de las entidades (tipo de operación, tiempos, garantías, etc.). Una vez que todas las entidades conocen el inforem se realiza una reunión conjunta dónde se presentará formalmente una carta resumen de la operación a todas las entidades del pool bancario, en la que se explicitará el modelo de operación y se propone un calendario de reuniones. Las siguientes reuniones tienen como objetivo acordar la propuesta que se sancionará por los comités de riesgo.

Tras las primeras reuniones, se elabora el term sheet en el que se expondrán los términos y condiciones fundamentales de la operación. Este documento será la base del contrato marco o minutas individuales con las entidades y deberá negociarse con ellas ya que en él se presentaran las condiciones básicas de la operación. Finalmente, tras el paso de la operación por los comités de riesgo de las compañías y su aprobación se deberá́ plasmar en el contrato marco y en los contratos individuales con las entidades financieras todos los términos y condiciones anteriormente negociados y puestos en común.

Refinanciación de deuda y venta de activos
En otras ocasiones, las empresas se encuentran con que su cash flow después de haber diseñado su restructuración operativa, no permite pagar la deuda en unos plazos razonables o que estos plazos no satisfacen a los acreedores. En estos casos, la empresa debe enfrentarse a la necesidad de vender activos, estos pueden ser inmuebles, unidades de negocio, marcas etc.

En un principio, se deberá realizar los activos ajenos a la operativa de la compañía y luego aquellos no estratégicos. En el caso, de que no exista ninguno de estos tipos de activos, el análisis debe ser más exhaustivo y consensuado con el resto de acreedores, ya que esta desinversión puede tener un efecto contraproducente afectando gravemente a la viabilidad de la empresa.

En este último caso, en el que no hay activos no estratégicos o la desinversión de estos no son suficiente para ajustar el cash flow a la amortización de deuda, muchas veces derivará en una negociación en el que además de necesitar carencia y aumentar el plazo de repago de deuda, se debe negociar quitas.

Refinanciación de Deuda con quitas

En los casos que se consideraban más extremos y que hoy en día cada vez son más habituales, ni la generación de caja, ni la desinversión de activos son suficientes para lograr amortizar la deuda, por ello es necesario abordar medidas más agresivas y más creativas.

Muchas veces, para realizar este tipo de acciones es mejor presentar el pre-concurso de acreedores, ya que de esta manera se evita que se deteriore más la solvencia de la compañía.

En esta situación, también caben otras posibilidades menos habituales como puede ser la capitalización de la deuda, la compra de la deuda por un tercero con descuento etc. Todas estas acciones están orientadas a dotar a la empresa de la estructura de pasivo necesaria para mantener su operativa.

Como se ha mostrado a lo largo del artículo, toda reestructuración y plan de reflotamiento tiene un claro enfoque estratégico. Perder esta visión puede implicar que el plan no logré la viabilidad de la compañía en el largo plazo.

Por otro lado, integrar estos conceptos estratégicos en el plan de la compañía no sólo favorece la viabilidad sino que genera valor a la organización, creando las bases en las que se va a fundamentar el crecimiento futuro de la compañía.

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